Batman The Dark Knight Rises: héroe y antihéroe

Bruce Wayne ha representado el tipo de persona que es imposible no querer, incluso ante sus detractores; lo terminas amando. La última entrega de Christopher Nolan —la preceden Batman Begins y The Dark Knight—, tan entretenidas como satisfactorias. Rompe con las ilusiones de una generación que alaba al superhéroe de Gotham City. Lo convierte en humano con todos sus defectos, lo hace común.

La trilogía es una prueba fehaciente de que se necesita tener un buen impulso para continuar con éxitos garantizados y que sean todavía mejores que los anteriores, pues Nolan coescribió el guión de Batman Begins a lado de David S. Goyer, mas el trabajo de las últimas dos películas que estelariza el caballero obscuro son obra literaria completa del también director —y sí, mucho mejores que la primera—. Nolan, convirtió el guión cinematográfico en un ensayo interpretativo con argumentos puntuales sobre su visión de Bruce Wayne.

En esta última entrega, teníamos de entrada muchas especulaciones sobre qué había pasado con Bruce Wayne hace 8 años: se marchó desolado después de perder a quien fue la única mujer que podía amar y amó, pero no sólo eso también se desvaneció en la noche con las sombras de cómplices y con eso se le otorgó el beneficio de la dudad ¿era Batman en realidad un criminal egoísta que sintió celos del héroe local del Gotham?

Batman The Dark Knight Rises es una película con la que es imposible no crear empatía en algún momento de la historia —con cualquier personaje—, los odias a todos pero los terminas queriendo, incluso al peor de los sicarios y al más cínico y despiadado de los criminales, es decir, es una historia redonda en la que se esclarecen los mitos de cada personaje dentro de la trama de Batman incluso desde el comic en el cual está basada la historia.

La belleza de los escenarios, el guión es tan extraordinario como los efectos especiales o el soundtrack de la película, con una narrativa visual impecable y encuadres precisos, planeados y por demás atinados, las impactantes locaciones y cada diálogo que tiene un tanto de verdad y de realismo con tintes de ficción, casi fantasía.

Escojan a su personaje favorito: Alfred, Michael Caine, el sirviente fiel que no espera paga alguna a su lealtad incondicional y quien a pesar de vivir con todas las comodidades que le otorga ser mayordomo de la familia Wayne la mejor retribución es el cariño de Bruce a quien ha cuidado en cuerpo y espíritu; a diferencia de todas las historias que nos han contado sobre Batman, aquí tiene el sentido común más despierto, los sentimientos a flor de piel y la nostalgia de la edad más viva que nunca.

Fue inevitable pensar en lo que alguna vez alguien me dijo sobre la amistad verdadera “dejar que tu mejor amigo se dé un golpe o se caiga no te hace un mal amigo, siempre y cuando estés ahí para cuando él regrese con un abrazo y con una bolsa de hielo para curar el golpe”, y en eso pensaba cuando de pronto el argumento de Alfred me recordó la respuesta que en ese momento exclamé “te he cocido las heridas, incluso he arreglado tus huesos pero no te enterraré…”, dice el leal amigo, herido y desesperado por salvar la vida de la única persona que tiene por qué seguir adelante, preocupado por la vida de quien ya se convirtió en su única familia.

Selina Kyle (a.k.a. Catwoman), Anne Hethaway, la femme fatale de la historia, tan bella como letal, que para los de gustos exigentes se queda a la mitad en su interpretación de catwoman pero que sin dunda alguna cumple con las expectativas de quien sería la pareja perfecta de Bruce Wayne, no hay ninguna sorpresa en que ellos comiencen una vida juntos, al final; ella es una chica que necesita la protección e alguien como Wayne y él no podría quedarse con ninguna mujer ordinaria, incluso la detective Rachel no estaba a su altura.

La señorita Kyle, es “adaptable” ella no fue mala por convicción sino porque no le queda de otra, las circunstancias la llevaron a convertirse en ladrona, por deberle a las personas equivocadas, incluso es un antagónico que pasa desapercibido en su maldad, crea una empatía inmediata con los espectadores (mujeres que amarían tener las habilidades elegancia de Selina y hombres que añoran conocer a féminas enfundadas en trajes exageradamente entallados y con la mirada cálida y quieren conocerlas saliendo de la sala del cine). ¿Selina Kyle? La combinación perfecta entre la ternura, carácter y valor. Quien alcanza la redención por el “el sentimiento universal que lo cura todo”: el amor.

Bane, Tom Hardy, el personaje masculino por excelencia: fuerte, rudo, inteligente, viril, con toda la capacidad intelectual y física para tener el control total de una ciudad entera, seguido por muchos, temido por todos, resentido con la vida, condenado sin opción y resignado sin oposición a sobrevivir, pero con un defecto recurrente en una sociedad enferma: lleno de inseguridades, enamorado de quien piensa que es y será la única mujer que se fijará en él y lo tomará en cuenta, con un complejo de fiel sirviente, a través del cual concibe la felicidad y la vida misma.

Casi incapaz de pensar por él mismo, cegado por el sentimiento, convencido de que el valor de su vida depende de un mujer, tras años de soledad y carencias emocionales. Histriónicamente Bene supera al amado Jocker de The Dark Knight, con todo y el misticismo que traía consigo el villano de esta parte de la historia tras la excelente actuación de Head Ledger (1979-2008). Y con todo y su maldad podrida dentro de la cabeza, es inexplicable la compasión que se logra sentir por Bane cuando se le descubre vulnerable y a disposición de lo que el verdadero villano resuelva  con su vida.

Miranda TateMarion Cotillard, aquí, es preciso prestar atención desde el primer momento en que Cotillard sale a escena, simple, con una belleza hueca que no opaca ni a la mitad a la de HethawayMiss Tate encara a la mujer inteligente, calculadora, frívola, suspicaz y por demás maquiavélica. Con un personaje que está constituido para ser ignorado, desde el primer momento, quizás su única gracias es ser una chica que se hizo rica, no nació así, como la mayoría de las amistades de Bruce o sus antiguas conquistas.

Miranda Tate encarga esa clase de mujer que todo hombre quiere lejos de su vida, pero que te das cuenta que ya tuviste una vez que se ha ido de ésta; que puede remitirte a los sentimientos más profundos y obscuros si en tu inconsciente revives la experiencia cercana del sentirte traicionado. Una mujer que ciertamente no he tenido una vida fácil, pero que aún con eso encara un trastorno psico-afectivo y la fatal consecuencia de no evolucionar, de emocionalmente ser una persona insana, Tate es la entropía negativa de la historia, que está lista para explotar en el momento menos indicado e inesperado, entonces ¿por qué omitimos la importancia de su presencia, coincidencia? Para nada.

Esa es otra característica de la vida real reflejada en The Dark Knight Rises, la del lobo vestido con piel de cordero, que necesita alcanzar su propósito —la destrucción total—por irónico que parezca y para ello, debe llegar hasta la Matrix y hacerla estallar y no hay manera más eficaz de lograrlo que conocer las debilidades de su enemigo sin que él sepa que lo es ¿cómo? Convirtiéndose en su confidente. ¡Bravo por el personaje!, logró el cometido, terminas detestando a Miranda Tate, no hay modo de salir del cine sin un sentimiento de hastío ella.

John Blake, Joseph Gordon-Levitt, encarna a un huérfano que ahora trabaja en la policía de Gotham, el jefe Gordon (Gary Oldman), lo asciende después a detective. Blake es la clase de persona que todo adolescente americano desea ser, formar parte de quienes salvaguardan la seguridad en una ciudad innegablemente americana y ser reconocido como un elemento ejemplar, es el cliché del policía leal, honesto, con convicciones. Es el ciudadano destacable, ese que merece absolutamente todo el reconocimiento de la sociedad digno de ser el ayudante del guardián silencioso por su valentía e ímpetu.

A diferencia de la primer vez, este lacayo no caerá tan fácil con los encantos femeninos de las peligrosas villanas. ¿Recuerdan a Poison Ivy? Digamos que este Robin tiene más capacidad intelectual quizás sea que tiene más claro que la vida no es fácil —huérfano sin dinero— y no es otro niño rico mimado con cuerpo atlético y a la de rebelde motociclista.

Bruce Wayne, atlético, millonario, fuerte, inteligente, poderoso, reconocido, envidiable, casanova, metrosexual impecable: Batman, Crhistian Bale, hundido en la más profunda de sus depresiones Wayne está acabado, tiene el cuerpo atrofiado por la falta de ejercicio, un aspecto desaliñado que le hizo ganar años, el alma muerta y el sentido de justicia oxidado; es el ocaso de una estrella, la decadencia representada por un hombre sumido en su soledad infinita.

Bruce, se ha convertido en todo aquello que la sociedad odia reconocer que es: sin aspiraciones, deprimidos, postrados en el conformismo, mediocre, —sólo que él sigue teniendo la fortuna Wayne a su disposición (aunque esto no será por mucho tiempo)—.

Es la película que lo humaniza más, lo convierte en un ser humano común incapaz de superar el pasado, atormentado por convicción por el recuerdo de quien él piensa insuperable; con la imagen de una inmaculada hembra que sería la única capaz de rescatar a Bruce y separarlo de Batman.

¿En qué radica el propósito de Nolan sobre cómo terminará la trilogía del caballero de la noche que se propuso bajarlo al nivel de los mortales?, al punto de perder las batallas cuerpo a cuerpo, de evidenciarlo como un ser humano sin inteligencia emocional, de un hombre enfermo de soledad y sumido en su propia lástima y ahogado en autocompasión, al grado de terminar la relación con su mejor amigo cuando éste intenta abrirle los ojos a la realidad. —Tan parecido a la realidad—, que prefiere seguir sólo y alejarse de la persona más leal e incondicional antes que reconocer que no es perfecto y de asumir sus errores y consecuencias.

Bruce Wayne, representa la diferencia entre nacer solo y quedarse sólo, pero también lo distante que es la vida cuando se tiene dinero, que si no es la felicidad, ayuda muchísimo para engañarse a uno mismo con lujos y facilitándose la vida.

Necesitaba ese toque de realismo para terminar de conquistar a cualquier espectador, era imprescindible convertirlo en alguien en el que cualquier persona pudiera sentirse identificado. El mejor argumento del personaje es entender que pese a quedarse sin sus padres, no ha tenido una vida tan difícil como el resto de las personas a quienes protege y por eso mismo no es capaz de entender cuánto necesitan de alguien que les regrese la esperanza de salir adelante.

Ése es el encanto de Batman en The Dark Knight Rises que convierte a Bruce Wayne en héroe y antihéroe, refleja todo lo que queremos ser, y todo lo que escondemos al mismo tiempo, por supuesto, crea una catarsis necesaria que implica un enamoramiento con la historia; la tranquilidad de ver renacer la parte muerta del personaje y la victoria en la lucha interna por recuperarlo que fue y las ganas incontenibles de comprender la importancia de evolucionar.

Es una película que no tiene error ni falla que convence al niño de 12 años de que Batman es el mejor superhéroe de la historia, que seduce al público femenino para seguir soñando con el héroe enmascarado que la haga inmensamente feliz, al hombre que se siente incomprendido y que piensa que la vida sería plena con una cuenta millonaria en el banco y al público más estricto que se ha pasado días enteros reflexionando sobre el argumento de la película mientras escribe notas en un blog sobre ¿qué significa ser un héroe inequívoco? Y qué pasaría si de pronto se desmantela la imagen de perfección ante los ojos de quienes más nos admiran ¿cuánto cuesta reconocernos como imperfectos, humanos, vivos?

El cine, Batman, cualquier historia, está diseñada para entretener y no se trata de la vida real, empero, si un mensaje deja esta cinta que sea ese, el superar los errores de nuestros pasados y asumir las consecuencias de las decisiones equivocadas que tomamos, porque si se lo preguntan. Cualquier hombre que no se sienta halagado con el personaje de Bruce Wayne simplemente carece de sentido del humor.

 

2 Comments

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  1. me encanta cuando una película ddesmuestra no ser un simple ramake, sin lugar a dudas Batman the dark knight rises, un claro ejemplo de una gran producción cinematografica. muy recomendable.

  2. me encantó la actuacion de Marion Cotillard es una excelente actriz y este personaje le quedo muy bien.

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