Lo del cesar al cesar, lo del cine al cine

Lo del cesar al cesar, lo del cine al cine, sí, la cinematografía tiene la fuerza de cambiar maneras de pensar —el que está bien hecho, pensado y formulado—, colectivamente el cine ha perdido credibilidad a partir de la creación de “churrerías” para personas abominables que sólo quieren defender sus pensamientos defectuosos a través del reflejo de cosas rosas, que piensan que la vida es así, como en las películas y que a todos nos pasa igual —no es coincidencia, el mundo está atrozmente equivocado—.

La vida no puede ser como las películas, ni refleja lo que eres, somos y seremos, el cine es la construcción de temáticas que buscan atraer a un sector amplio, masificar y obtener ganancias de lo que nos cuentan, nunca piensan en ti o en mi, piensan en que la sociedad está enferma y necesita aliviarse con imágenes de más de dos horas que nos muestran una historia de amor monstruosa y petulante que tiene todas las trabas de mundo: infidelidades, golpes, insultos, sufrimiento y dolor. ¿En qué termina? Todo se arregla, se dan cuenta que nunca se dejaron de amar después de un trágico mal entendido, que los golpes no eran intencionados, que los insultos fueron por el momento de enojo y que el sufrimiento era por el amor que aún existía pero que no sabían dónde había parado, pero el dolor lo hizo reaccionar y todavía existía una “chispa” que podría borrar todo eso amargo.

¿En serio puedes creer esto? No es verdad, si ya no quieres a alguien, ¡definitivamente ya no lo quieres! Pero tú, quédate viendo superhéroes, historias rosas —Pretty Woman, Orgullo o prejuicio—, lo que quieras que te motive, que te engañe, que te haga sentir único y que pienses que esas películas están hechas para ti —en tus miles de vulnerabilidades—.

El interés radica en la buena manera de hacer cine, lo que autores históricamente pensaban para llevar un buen sabor de boca a las salas repletas de cinéfilos que querían disfrutar de su director, actor, compositor —lo que sea— favorito. Lo más importante, historias diferentes, clandestinas, ocurrentes, amargas, impactantes —de esas que marcaron en género o hicieron controversia en la crítica por los temas que tocaba—.

Sintamos el cine —no de apariencia—, acariciemos lo que podemos ver, lo que podemos descubrir, nunca llevarlo a la práctica, simplemente analizarlo, comprenderlo y que te deje la sensación más lúdica con la que puedas compartir momentos inolvidables.

Así como el director hace cine, tú disfrútalo, el lo piensa y lo construye, el guionista lo estructura desde su punto de vista —nunca pensando en ti—, los actores no se quedarán con ese personaje, es un invento, un momento. El cine, es más que un arte, es más que un instante, es la capacidad de llevarnos a otros mundos sólo por unos cuantos minutos —sólo minutos—. “El arte es como el sexo, si uno no está relajado no se disfruta.[…] ¿O no? Siempre es mejor entregarse y dejarse llevar.” (Paul Aster)

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