Crónica del Corona Capital 11

Por fin sucedió, el pasado sábado 15 de octubre se llevó a cabo la segunda edición del festival musical Corona Capital, hubo muchas expectativas y prejuicios al respecto, y creo que superó por mucho lo que cualquier persona pudo pensar del festival.

A manera personal me sirvió para concientizar muchas cosas sobre las bandas a quienes decidí ver en los actos en vivo, me parece que es mejor todavía cuando tienes la oportunidad de ver a la gente en un número masivo enfrente de cada acto en vivo disfrutando de su elección. Y sí por supuesto en momentos, decidiendo darles la oportunidad a otros y cambiándose de escenario.

Personalmente me gustan los eventos masivos, desde el momento en que la dinámica es diferente, pues, a diferencia de las presentaciones en directo dentro de un recinto en el que compras tu boleto, esperas que la seriación se respete, y te dedicas a sentarte —o permanecer de pie—, disfrutando de la música aquí es de manera diferente.

La gente se multiplica significativamente, y el ritual de compartir el espacio con muchos más es la prueba más clara de que la música, de pronto, te hace olvidarte de todo prejuicio y diferencias ideológicas, status social, intelecto, y preferencias de cualquier tipo.

A continuación mi experiencia personal en una pequeña crónica de lo que para mí fue el Corona Capital 2011:

Al momento de llegar al lugar de la cita, ya hay mucha gente que aguarda a quienes compartirán con ellos esta experiencia, serán alrededor de las 13:30 horas, aquello parece un desfile de modas —que no es de sorprenderse— me parece que las tiendas de ropa vintage, los tianguis y bazares tuvieron buenos tiempos cuando el 80 por cierto de los asistentes fue a preparar su outfit con el que asistiría al festival.

Alguien pasa mucho tiempo en la web y vaya que tumblr y pinterest atraparon a los chavos cibernautas —pienso—, me dio gusto; siempre se agradece ver a tanta chica guapa en shorts con melenas largas en las que optaron por llevar un estilo más bien “despeinado”, con las uñas de colores azul eléctrico, carmesí y menta, los labios también rojos y por supuesto. Los transeúntes bien podrían ser modelos para Ray Ban, esa marca fascinante que parecía ser patrocinador y que repartió lentes de sol a cada asistente.

Escucho a

Foto: Salvador Bonilla

Ruido Rosa a lo lejos, me emociona lo bien que suenan en vivo, esas chicas son el ejemplo de que la belleza no está peleada para nada con el talento —digo entre dientes—. Sigo caminando satisfecho de que les haya ido tan bien a ese cuarteto femenino que sí, claro, se esmeraron para verse especialmente guapas ese día. Sin embargo, hay algo que me da más gusto que eso y es la respuesta del público que canta sus canciones y que celebra sin sexismos el rock de las talentosas de la Ciudad de México.

Caminé y escucho “inmóvil” de Le Baron; coreé “¿dónde te has mentido, a dónde has ido, dónde estás, justo cuando más te necesito…” Extrañé el 2007, pero sigo mi camino. Entonces estoy a unos pasos del show de Quiero Club, de inmediato me pongo a bailar, medio  a escondidas, medio no importándome que me vean, recordé la primer vez que los vi, también en un festival de música, me da risa el tiempo que ha pasado, ni yo sigo teniendo el pelo largo, ni ellos suenan como aquella vez, mejoramos —pensé—, me siguen emocionando mucho las mismas canciones, y me dan igual exactamente las mismas que aquella vez tampoco se quedaron con ganas de tocar. Aquí ya hay muchachas guapas en la audiencia que (ahora que veo el show en vivo) comprendo el porqué de su ropa.

Me perdí a Wavves, estoy molesto, además el sol no ayuda ni tantito para ponerme de buenas y tengo dos opciones, una es quedarme a ver a Ximena Sariñana con el grupo de amigos con quienes estaba, y la otra es cambiarme de escenario. Finalmente teníamos un acuerdo de que cada quien vería lo que quisiera. Me quedo a escuchar una canción de Ximena, el escenario está medio lleno, o medio vacío dependiendo de cómo lo vean; tiene una linda voz y su vestido rojo es especialmente lindo, pensé.

Vía: LifeBoxSet

Pero definitivamente su música no fue hecha para mí así que los dejo, me voy a ver a El columpio asesino. Ellos no tienen mucho más gente que Ximena pero definitivamente sí es otro tipo de personas quienes están presenciando el show, cinco personas son más que suficientes para poner a bailar, brincotear y cantar a todos en ese lugar; la actitud de los músicos arriba del escenario me puede encantar, no le piden nada a ninguna banda anglosajona, de hecho, creo que les podrían enseñar cómo se hace a varias.

Me encanta que tengan una mujer en su alineación, y que ella salga vestida en lentejuelas y texturas brillosas a tocar me parece formidable, el glamur combinado perfectamente bien con el rock crudo y rítmico de estos españoles. No me quito la sonrisa de la boca. Definitivamente, las guitarras distorsionadas hicieron lo suyo y oficialmente estoy viviendo la música, listo para todo lo que viene.

Con un setlist corto pero conciso demostraron de qué están hechos y por qué eran uno de los grupos más esperados en el Corona Capital. Las tres últimas canciones, me hacen pensar en bandas como Smashing Pumpkins, My Bloody Valentine y por supuesto Pixies. Amo sus letras; personalmente creo que es una banda infravalorada y me siento orgulloso de tomar la decisión de verlos, habría lamentado mucho perdérmelos.

Una vez que se despide El Columpio Asesino no tengo más que hacer que esperar el siguiente acto en vivo, con ansia deseo escuchar a No Age. 15 minutos elegantemente tarde comienzan su actuación estos oriundos de California en la mejor de las actitudes, ellos mismo fueron quienes se encargaron de probar los micrófonos y conectar la guitarra para que todo estuviera listo. Antes de comenzar a tocar ya saludan a toda la gente que grita sus nombres.

De pronto en lo que parecía una prolongación del soundcheck previo a su actuación, comienza el setlist de —quienes ahora me queda claro— son denominados “los héroes del punk” abren con ‘Teen Creeps’ y sí; pareciera que está dedicada a cada uno de los jovencitos que se dieron cita en ese lugar para verlos, hay muchos chicos vestidos como Eddie Vedder o Kurt Cobain cantando I hate you more than I hate this place; me siento contento, pues me hacen pensar efectivamente en el noise de los 90 pero probablemente sea la persona más grande en el lugar, al menos en el sitio exacto en dónde estoy yo. Nadie me avisó que quienes superáramos los 22 años teníamos el lugar asignado a mitad del escenario y que el espacio de hasta en frente estaba reservado para los adolescentes enojados.

Cuando comienza a sonar ‘Glitter’ inevitablemente pienso en Sonic Youth y de nuevo veo a los chicos que bailan dentro de un slam en frente del escenario. ¡Qué bien lo están haciendo! —pienso—. Y oh sorpresa, hay montones de chicas muy guapas cantando las canciones de No Age, observo con atención como siguen avanzando en su setlist —desde mi punto de vista—. Corto, pero directo, duro y a la cabeza. Así pasan el resto de las canciones, ‘Brain Burner’, ‘Every Artist Needs a Tragedy’, ‘Eraser’, y —mi favorita— ‘Fever Dreaming’ es momento de mudarme de escenario; me perdí completa Boy Void pero estoy más que satisfecho con lo que vi y escuché.

Después de dejar los oídos sangrando con No Age necesito ponerles un remedio para que se sanen y estén listos para lo que viene más adelante. Así que decido ver a OMD completo, aquí seré especialmente honesto, es un grupo totalmente ajeno para mí, que simplemente se ganó mi respeto, según recuerdo las palabras de su líder y vocalista (y si la memoria no me falla) es la primera vez que visitan el país. Me da gusto que tanta gente se dio cita en el lugar para disfrutar de su música ochenterísima y que hayan puesto a bailar en su totalidad al escenario en el que se presentaron. No tengo tanto que decir aquí, solo que irremediablemente me uní a quienes levantaban las manos y aplaudían por la formidable actuación de la banda en vivo.

Es momento ahora de escuchar a Santigold, así que esperaré pacientemente hasta que pueda llegar al frente del escenario, supongo que una sesión de baile al estilo de rimas y ritmos cadenciosos reanimará lo apaciguado que me dejó el show anterior. ¿Chicas sexis en el público? Definitivamente estaban en la audiencia de Santigold.

Sí un buen momento para ponerse a bailar, con un setlist que estuvo bastante generoso, no entendí el show —a decir verdad—, pero quizás haya sido la borrachera que traía a esa hora y me confunde un poco los brinquitos coquetos con los que Santigold se dirige de un lado del escenario a otro.

Celebro canciones como ‘L.E.S. Artistes’ y ‘Creator’ que me han hecho cantar, y por bailar respectivamente, y me parece atinada la dinámica de interactuar con el público e invitar a algunos al escenario a bailar sus canciones, pues, su música es perfecta para eso.

Ahora me encontraba en una de las decisiones que me perturbarían, pues, quería lamentar perderme a ninguna de las posibles bandas que podría ver en vivo, por un lado estaban los Editors que se me antojaban mucho, y podría disfrutar de una de mis voces favoritas del rock, pero por otro lado estaba Cansei de Ser Sexy que aparte de poner a bailar a la audiencia seguramente, había todo un séquito de chavas guapas y glamurosas viendo a los brasileños.

Resolví quedarme a ver a los Editors, por practicidad, un poco también, trasladarse de uno a otro escenario me quitaría varios minutos que a la larga me levarían a perderme de un par de canciones de en quienes estaba puesto mi interés en realidad —The Rapture—. Y sí, salió la alineación completa de Editors, el escenario estaba lleno, pero con la suficiente fluidez para ir de un lado a otro, comenzaron su actuación y desde el principio se mostraron contentos y a gusto con lo que estaban haciendo en el escenario, los fanáticos gritaban cada que Tom Smith se acercaba a cantar, —quizás sea sólo impresión mía— pero me parece que es el único que llama la tención en vivo y que tiene toda la actitud del mundo.

La pasé bien, después de todo me quedé a presenciar la mayor parte del playlist ‘Camera’, ‘Bones’, ‘The End Has A Start’, ‘Bulled’, ‘Two Hearted Spiders’, ‘The Racing Rats’, ‘Eat Raw Meat = Blood Droll’, ‘Not Sounds but the Wind’ y mi favorite de ellos ‘Smokers outside the Hospital Doors’. En ese momento fue exactamente cuando decidí trasladarme al ultimo acto del Bizco Club por fin está ahí a unos metros de distancia una de las bandas que me enseñó a escuchar buena música. The Rapture.

Dos intentos poco afortunados por comenzar el show, el sonido con fallas que obligaba a los de Nueva York a parar la música y a ‘Pieces of the people We love’ a regresarse a la línea de salida hasta que por fin sonó por completo. Dudo mucho que exista alguien, el amenos del lado en el que yo estaba, que se hay quedado parado y sin bailar alguna de las canciones de The Rapture. Es la primera vez que los veo y a decir verdad estaba un tanto predispuesto a que sería sólo la nostalgia y emoción de verlos en vivo, según leía no eran tan buenos en vivo.

Lo primero que pensé cuando comenzaba ‘Get Myself Into It’ fue: “definitivamente estamos viendo grupos diferentes” no podía creer que a pesar de no tener a Matt Safer en su alineación me estuvieran gustando tanto, cada una de las canciones que sonó me hizo brincar, bailar y por supuesto cantar. ‘The Devil’ y muy a mi sorpresa ‘Killing’ sonaron con menos coros del público pero igual de prendidas, después vino otro gran momento: ‘Whoo! Alright, Yeah… Uh-Huh’. Y la inevitable ironía de bailar el coro people don’t dance no more… ¡Claro y esto qué es! —Pensé—.

Estaba tratando de recuperarme cuando soltaron la canción con la que el escenario Bizco Club dio oficialmente las gracias y se calló (no, no literalmente) probablemente la canción más esperada de la noche por la mayoría de quienes estábamos ahí ‘House Of Jealous Lovers’. Desde mi punto de vista lo más celebrado del setlist de The Rapture y sí inevitablemente también la canción que más “wacha-wachearon” en toda la noche.

‘Olio’, ‘ How Deep Is Your Love’, ‘Sail Away’ y regresando del encore ‘Echoes’. Fin de la presentación sí hubo fallas del sonido pero creo que la mayoría se las perdonamos por ponernos a bailar. Personalmente no esperaba mucho de la actitud de la banda con el público así que no hubo decepción, lamenté que no tocaran ni una de mi disco favorito el Out Of The Races And Onto The Tracks, pero no importa, lo disfruté mucho. ¿The Rapture? Una fiesta en el escenario ¿cierto? Bien, tiempo de irnos de este escenario.

Foto vía Me Hace Ruido.

Sólo faltan los dos estelares para despedir el concierto del año para muchos. Y ya estamos a pasos del escenario. Predispuesto a no quedarme a todo el acto en vivo de Portisahead —por cuestiones de mera estrategia— y con todos los daños de  lo que anteriormente había entrado a mi cuerpo que me impedían concentrarme como me hubiera gustado, comenzaron minutos más tarde de lo programado quienes por primera vez estaban en la Ciudad de México. Portishead hacía su aparición triunfal delante de cientos de personas que los verían por primera vez y muchos más que recordarían algún concierto de ellos en el extranjero. Todos por igual emocionados por ver a —en mi opinión— los reyes del Trip Hop, o al menos, a mi parecer los consentidos del género.

Con un setlist ¡asesino! Que dejó a todos los espectadores más que contentos por el momento enorme que estaban viviendo, ‘Silence’ y todos calientan motores; gente mucho más grande que los que presenciaban el acto de No Age hasta adelante, ‘Nylon Smile’ y es momento de que todos comiencen a gritar y aplaudir, aquí viene la parte donde todos cantan sus canciones, con una presencia gigantesca en el escenario; apoyados por pantallas en colores llamativos que enfocan principalmente a la muy amada por todos Beth Gibbons.

Muy a mi sorpresa hay gente que sólo está presenciando la música y dejándose llevar por el momento, pareciera que son ajenos a su música pero que están a la expectativa de qué es de lo que se trata esta banda en realidad. El público de este lado del escenario está dividido, los fans tranquilos que están extasiados por escuchar a su banda favorita tocando, que cantan emocionados y que sienten correr por sus venas el sonar de cada uno de los instrumentos y, por supuesto la hipnótica voz de Gibbons que me hace pensar en tantas cosas.

Desafortunadamente me encuentro ene una situación que intensificó en un  porcentaje impensable cada uno de mis sentidos y sentimientos, tanto que de tener posibilidad, me habría atrevido a llorar o a suicidarme de haber tenido oportunidad. Gente cantando, y contoneando su cuerpo al ritmo de la música, muchas voces sonando devotamente en el público, mucha energía canalizada y sí mucha marihuana en el aire. Suena ‘Mysterons’ en los oídos de todos y cada uno de los presentes.

Ahí está ‘The Rip’ —desde mi punto de vista—, el punto convergente entre lo deprimente y la belleza,  no puedo evitar sentir melancolía y un poco de tristeza, pero al mismo tiempo me siento afortunado de escuchar esta maravillad de canción en vivo. ‘Sour Time’, ‘Magic Doors’, ‘Wondering Star’, y no hay muchas variantes, la gente sigue igual de plena escuchando cada una de las canciones, me siento emocionado, tenía grandes expectativas de este acto en vivo pero lo supera por mucho.

Resuelvo comenzar a avanzar hacia afuera del el montón de gente reunida en ese lugar, y de pronto ‘Machine Gun’ suena potente, poderosa, impone; sin remedio tengo que quedarme a escucharla, no hay opción; aquello parecía un mandato. El éxtasis en su más grande esplendor, la gente obedece a cada uno de los acordes que viajan por el aire, me recuerda un poco a la época en que los grandes líderes de la historia ordenaban a las masas y al todos aquellos no les quedaba de otra que hacerles caso. Y con todo eran felices.

‘Over’ Se escucha mientras continuo intentando des afanarme de los asistentes al Capital Stage que se está despidiendo de manera sublime; resignado un poco, por no haber escuchado una de mis canciones favoritas en vivo, lamentándome la condición física, y los malestares existentes, y ahí estaba hundiéndome en mi miseria personal cuando se escuchan los scracheos de discos, ahí está, mi recompensa ‘Glory Box’ ¿Para mí? Momento suficiente, gracias Portishead, por regalarnos uno de los momentos más sensuales que cualquiera pudo haber vivido. El playlist continuó con ‘Chease The Tear’, ‘Cowboys’, ‘Threads’, el encore, y al volver de éste ‘Roads’ y ‘We Carry On’.

Es el gran momento y todavía “no me cae el 20” de lo que están a  punto de ver mis ojos, recuerdo rápidamente el porqué de mi estancia en ese lugar que ya está a reventar, difícilmente creo que alguien más pueda llegar hasta este punto, siento las piernas un poco dormidas y pesadas aún no sé si sea por el alcohol, por el cansancio o por la emoción.

Y ellos tampoco fueron la excepción, también comienzan su acto minutos más tarde de lo anunciado. La gente chifla, gruta, canta sus canciones, les grita porras, y por supuesto muestras de afecto, aquí hay fácil 3 generaciones diferentes identificables perfectamente, estamos en el punto en el que cada uno le podrí pasar al otro la estafeta, quienes están por retirarse del la vida del rock, quienes vivimos en ella desde hace tiempo y planeamos quedarnos años más y, por supuesto, los que vienen atrás.

Ya es hora, de pronto las luces que alumbran el escenario Corona desaparecen y se ven escasamente siluetas que se acercan y se posicionan, la gente se desgasta las cuerdas vocales con tanto grito, y de pronto, se comienza a escuchar la batería de Fabrizio Moretti que anuncia la primer canción, con la que abrirán el concierto, sin duda alguna es ‘New York City Cops’ se encienden las luces y la emoción es inmensurable, Irremediablemente me quedé perplejo de pronto ahí estaban, en frente de mí los responsables de todo.

Pero el grito de Julian Casablancas despertó mis sentidos es pasmados todos los sentimientos encontrados, y agoto las reservas de aire en mis pulmones cantando  —al igual que toda la gente—. Termina la primer canción y no se escucha absolutamente nada más que gritos de emoción. Comienza a sonar con —después de un Gracias México— ‘Heart In A Cage’.

Cuando la voz de Julian canta el último verso de la canción los gritos de nuevo invaden el ambiente, es momento de las oportunas bromas de Casablancas. Cabe mencionar que a pesar de que se me había informado de que no me hiciera grandes expectativa sobre mi grupo favorito.

‘Machu Picchu’ y la primer chica desmayada de la noche, ‘The Modern Age’ ‘You Only Live Once’, y ‘Under Cover Of Darkness’  ahí estaban tres etapas completamente diferentes, la gente no dejaba cantar a Julian, y él de pronto optaba por permanecer callado y dejar que el público cantara las canciones, el resto de la banda Albert, Nicolai, y Nick metidos en su royo, con poco contacto visual con el público, Valensi, como siempre haciendo un estupendo trabajo en la guitarra principal, con todo y su pierna rota, lo hizo increíble en cada una de las canciones; Fabrizio Moretti, al fondo tocando la batería, decidió quitarse la chamarra de cuero negra, y quedarse en una playera clara, de pronto veía a la cámara, de pronto veía a la audiencia, siempre será mi favorito —pensé—.

‘Is This It?’, ‘What Ever Happened’, ‘Someday’, ‘You’re So Right’, Me queda claro que cuando dicen “nunca es suficiente tratándose de The Strokes” no es broma, sino todo lo contrario, La mayoría de las chicas que ve el evento parecen mucho más emocionadas por la popularidad y atractivo visual de The Strokes que por las canciones que presentan en directo esta noche, los chavos más jóvenes parecen esperar con ansia los trancazos musicales, los momentos predecibles; las canciones que ensayaron.

Pero afortunadamente somos más los que no hemos parado de cantar ni una sola de las canciones. ‘ 12:51’, ‘Reptilia’, ‘Alone, Together’, Ahí estuvo la recompensa, la gente canta —a mi juicio—, la canción más fresa de The Stokes, aquella que les dio toda la popularidad entre los adolescentes que están dejando de serlo cantan hasta los riffs de las guitarras de ese par de canciones, después de todo parece ser que todos ellos decidieron que su disco favorito sea el Room On Fire. A pesar que ni a los mismos neoyorquinos les guste tanto.

‘Gratisfaction’ —que en mi opinión se pudieron ahorrar o cambiarla por alguna otra—, sonó de manera casi melancólica, parecía que preparaban la salida. Me entristeció, quise congelar el momento, después vino ‘Automatic Stop’  una de las canciones más coreadas en toda la noche, parece que al fin sienten la letra, no me parece coincidencia que coreen justamente I’m gonna give it a break, I’m not your friend. I never was… al final del día este también es un rollo muy generacional y que ¿quién no sabe que el éxito de la banda en parte fue gracias al pesimismo de sus letras?

Y entonces, ahí estaba; la canción del disco de la banda que cambió mi vida: ‘Last Nite’ cada estrofa, cada riff, cada golpe de la batería y la base del bajo. Todo absolutamente todo fue increíble y perfecto, es verdad, también era un momento predecible pero no puse la mínima de las resistencias para gritar hasta que me quedara sin voz. ¿Cuánto tiempo había pasado desde la primer vez que vi el video de esta canción y me voló la cabeza? Tantas veces que ha sonado en el estéreo, las veces que la caché en la radio y el incontable número de veces que la he cantado a todo pulmón cuando estoy tan de buenas.

No podían dejar esto con la euforia tan alta así que regresan del encore para continuar con la parte final del concierto; esta vez tocan ‘Under Control’ y sí el sentimiento me invadió el cuerpo, en contraste con Last Nite y muchas más ¿cuántas veces esa canción ha servido como látigo para flagelarme cuando alguien importante se ha ido de mi vida? ¡Gracias, gritaba en silencio!

De pronto ‘Hard To Explain’ esa canción en la que todo es perfecto y de mis letras favoritas de toda la discografía de The Strokes, la gente vuelta loca y yo no canté con tanto entusiasmo ninguna otra canción ¿el coro? Bueno, es mi vida y no otra cosa. Al final todo se termino con ‘Take It Or Leave It’ Así, tal y como termina mi disco favorito. Todo bien.

2 Comments

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  1. casi me haces llorar por la emocion en tu forma de redactar. Me encanto

  2. Gracias. Me gustaría que tú también dieras tu breve reseña del concierto desde el punto de vista fan y músico también. Abrazo afectuoso para ti.

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