Pecado musical

Existen grupos, canciones, videos, o discos que nos encantan escuchar pero que preferimos traerlos en el ipod o cualquier reproductor de música y escuchar directamente en los audífonos, o que cuando manejamos le subimos a estas ‘rolas’ pero también le damos up a los cristales del auto, es decir, no nos atrevemos a deambular por las calles escuchando abiertamente estas canciones.

A veces a algunas personas nos pasa que si tenemos demasiado despierto el espíritu —que llamaremos hipster para fines prácticos—, nos rehusamos a escuchar lo que está de moda; entonces, aunque nos encante cantarlas, bailarlas y ‘tararearlas’ nos aguantamos las ganas para que no nos vean como el resto de las personas que ya se subieron al tren de la moda.

Puede ser mera envidia de uno que no quiere que descubran a aquellos grupos de los que nos sentiríamos celosos de saber que el compañero de enfrente también se sabe las canciones o comenzó a escucharlos después de juntarse con nosotros, pero vivimos en la época de las redes sociales en las que ya para nadie es un secreto todo lo que vemos, leemos, escuchamos y hasta quiénes son nuestros familiares, amigos y qué lugares visitamos, es más, la gente publica hasta lo que se come y sí, también sus estados de ánimos (ahí ‘nomás’ nos habla de qué tan sola se siente la sociedad en estos días).

Con algunas redes sociales más ligadas a la música pasa exactamente lo mismo, y quien sea puede ver qué es lo que más recientemente has escuchado y hasta cuántas veces escuchaste a un determinado grupo, para ejemplo echenle un ojo al Last.Fm o Blip.fm. Entonces, resulta más que complicado que de pronto nos escape alguna canción que no diríamos abiertamente que nos late o que nos pone a bailar o nos deprime, pero eso sí todo acá entre nos.

Ya antes por acá he hablado de un par de grupos que me da pena escuchar o que los demás sepan que escucho, incluso alguna vez garbé un podcast dedicado a los guilty pleasures. Y en aquella ocasión toqué a Dashboard Confessional, esta banda —que más bien es como él y unos ‘cuates’ que le hacen el paro—, que pareciera de esos grupos que salen de la escuela secundaria y crecieron biológicamente pero siguen haciendo canciones adolescentes azotadísimas, que entre el pop y un intento de funk al que por ahí se le escurre hasta algo de happy punk (que yo sigo sin entender qué tiene de happy el punk).

Hace tiempo un amigo, me regaló un disco de Dashboard Confessional —esperen creo que más bien jamás se lo devolví— que se llama A Mark, a Mission, A Brand, A Scar y que puedo escuchar hasta cinco veces seguidas.  Y que cada vez que termina de sonar pienso, te entiendo perfecto Chris Carrabba. Y es que quizá disfruto permitiéndome lamentarme por las insoportables rupturas sentimentales condenadas al fracaso que tanto me recuerda este disco.

Hasta disfruté el cameo que algún día saliera en The O.C. anunciando uno de sus conciertos. Y es justamente esta serie de televisión popular en la primer década de los 2000 la que me trae a la mente otra de mis bandas con la que levanto la mano escondiéndome detrás de quien puedo cuando preguntan a quién le gusta.

Hablo de Death Cab For Cutie, otros chillones que resultan ser la banda favorita de Seth Cohen (el único personaje que me ha representado cabronsísimo en una serie de televisión y que por consecuente, me llevaría inevitablemente a escuchar su música), aquí cabe mencionar que con esta banda americana, es mera nostalgia la que me ata a ellos, definitivamente me remontan a una época de mi vida en la que me sentía muy feliz.

Entonces, puedo escuchar una y otra vez cada uno de sus discos monocromáticos como una acción para expiar culpas añejas. Total, nunca sonarán en ningún bar o antro que me haga afrontar frente a todos cuántas canciones me sé de ellos.

Cosa que sí pasa con mi más grande placer culposo Incubus, esta banda que podría ser perfectamente catalogada como una boy band pero con más actitud, menos pulcros, menos producción, más talento y más rock pero que no por eso deja de derranmar pop, ahí sí que no puedo resistirme, canto a todo pulmón cada que me los encuentro en alguna borrachera —sonando en la rocola de algún bar o en las bocinas de alguna fiesta—.

Canto sus canciones haciendo gestos y poniendo mi puño cerca del rostro fingiendo que canto mientras meneo la cabeza enfrente del espejo de mi cuarto, en fin, hasta he pedido en las estaciones de radio que escucho que toquen sus canciones cuando quiero subirme el ánimo y entonces no tengo más remedio que hacer mi mejor interpretación de air guitar mientras los escucho.

Pero si entonces los escucho con tanta devoción ¿qué tiene de malo oírlos? si de todos modos hay personas que dicen que el único rock que escucho es rock “jotín” o “marica” ¿qué caso tiene ocultarlos? No lo sabré nunca, parece ser que de lo que se trata en general es de que nadie se de cuenta de cuánto nos gusta una banda a quienes escuchan personas que la mayoría de veces no nos queremos parecer en nada.

Inevitablemente un día saldrá a la luz todo, y quedaremos al descubierto, entonces varios de por acá nos encontraremos coreando canciones pop, rancheras, gruperas, electrónicas o densas, azotadas y de metal puro y reluciente. Por que como diría Nietzsche: la vida sin música sería un error.

Dashboard ConfessionalHands down

Death Cab For CutieI Will Follow You in to the Dark

IncubusDrive

Incubus Talk Show On Mute

IncubusAre You In?

2 Comments

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  1. Unkillable Monster June 26, 2011 — 7:31 am

    Solia pensar justo así, me daba mucha pena que alguien me descubriera un guilty pleasure… ( incluso me incomodaba que estuvieran revisando mi Ipod) pero ahora… pues que rayos! creo que no estan tan gachos, (hahaha) o simplemente dejo de importarme…
    Al grado de que, tengo el CD de Light Grenades de Incubus ORIGINAL en mi coche, y cuando lo pongo canto a grito pelado sin el “up” a la ventanila… total, siempre habrá gente con peores guilty pleasures que yo😄 AME el “que yo sigo sin entender qué tiene de happy el punk”

  2. Hola mi guapa G, yo siempre recuerdo que te latían, de hecho me acurdo de un par de veces sonando Drive en tu cuenta de MySpace.

    ¿Qué tiene de malo eso? Es lo que yo digo, pero no puedo con la culpa, luego hay gente que se hace la obscura, por ejemplo, pero igual canta canciones mega cursis de artistas pop mexicanos. ¿Y? Cada quien sus oídos y los perjudica como quiera.

    Pasando a lo otro insisto: que alguien me explique qué tiene de happy el punk. Saludos, muchos y gracias totales por tomarte el tiempo de leerme y comentar.

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