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Hace ya algún tiempo atrás,  gracias a quien ahora es mi mejor amigo que ya habrán estado leyendo por acá llegué a una película que desde la primera vez que la vi me voló la cabeza, se trata de Donnie Darko, dirigida por Richard Kelly en 2001, es una película de ciencia ficción.

No diré nada que no sepan más sobre  ésta cinta, que puede o no gustarles, pero que vale mucho la pena que la vean, independientemente que es considerada una película de culto y que es respetada por mucha gente —desde mi punto de vista—, es una cinta en la que todo es perfecto: las escenas y secuencias, las actuaciones, los personajes, la historia y por supuesto su maravilloso soudntrack.

Me impresionó la manera en que Jake Gyllenhaal interpreta de modo tan preciso a un adolescente con problemas emocionales , esta cualidad en la que cambia de una actitud seria y coherente, a una desalineada y por demás confusa (con una sonrisa que lo mismo denota alegría que cierta malicia) es fenomenal, sin duda, el mejor personaje de Gyllenhaal.

Jamás me había sentido tan conmovido con una película, nunca un personaje masculino me causó tanta melancolía y desconcierto, creo que la decisión del director de editar la cinta tiene sus ventajas y desventajas, pero al final me pareció algo acertado pues justamente es uno de los factores que permiten que la película se preste a varias interpretaciones. Y esta edición “director’s cut” aterriza mejor el concepto.

He de decir que no me siento identificado con el personaje principal (que es lo que por lo general hace que te guste la película). Me resulta inevitable sentir cierta empatía con él y ponerme en su sitio, por que, también fui adolescente, hace no tanto tiempo, y por que por supuesto también me sentí incomprendido.

Siempre he creído que las música es un elemento fundamental en el arte del cine, es decir, las escenas no tendrían el mismo efecto sin la música y cabe mencionar que la selección musical es perfecta, desde la canción con la que abre la película (cuando Donnie va camino a casa, en bicicleta y pijamas) hasta la escena final misma que no pudo tener una canción mejor que Mad World en la versión que Gary Jules hace a un clásico de Tears for fears.

Si hay una persona que no se sienta conmovida con la historia de Richard Kelly, no tiene la capacidad para adentrarse en una historia y dejarse envolver por la trama. Y si existe alguien que no se sienta alagado con la actitud de Donnie para afrontar su destino, aún sabiendo lo caótico de este definitivamente no tiene sentido del humor, ni una pizca de humanidad.

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