Obsesión

Este blog les trae un par de textos originales que con motivo del día de San Valentín, pretenden hacer el contraste de que la vida no siempre es color de rosa y que el amor no siempre es lo mejor que nos puede pasar.

Es para mí un gusto inmensurable compartirles algo de la autoría de mi mejor amigo en el mundo aquí la historia que él tituló Obsesión. Que la disfruten:

Por: Tony Llampallas.

No soporto dejar atrás los días que viví junto a ella, el pasado envuelve mis sentimientos, me hace recordar que yo estaba con alguien y no tenía que lidiar con esta soledad ahogante, perturbadora que me llena de ira cada vez que me encuentro solo en mi habitación fumándome un cigarrillo y escuchando esa música que lastima mi último pensamiento positivo.

La vi por última vez hace cinco meses y no me arrepiento de todo lo que le dije, aunque ella tomara la absurda decisión de declararme todo lo que sentía y que la famosa  “llama del amor” no se ha apagado para ella, ¿la llama del amor? Qué absurdo término, inquietante pero falso a la vez, es una contradicción mencionar el fuego como parte de los hermosos sentimientos que ha creado está humanidad, cuando escuche aquella declaración pensé  “tú llama del amor se ha llenado de sufrimiento, dolor  y eso para mí es como agua congelada que apago de inmediato lo que sentía por ti”.

Recuerdo que no podía concentrarme en todo lo que me decía, era como escuchar una clase de algebra en preparatoria, por más que intentas poner atención a la ecuación más difícil del curso, no tienes capacidad para esclarecer lo que un profesor te dice, eso me paso con ella, la mujer que escogí para compartir conmigo muchos años de vida y ahora no tenía la menor intención en prestarle un poco de atención yo sabía muy bien lo que me diría y eso lo percibí desde días antes de llegar a última cita.

Cuando ella me decía lo mucho que me quería, que las cosas saldrían bien si lo intentábamos, recordé de inmediato las promesas que mi padre le hacía a mi madre después de una discusión, ¿Por qué hacer una relación cíclica? Yo de ninguna manera permitiría que algo así pasara, entiendo las explicaciones que siempre nos dan “Los patrones se heredan”; yo, sin embargo, trate toda mi vida de no parecerme a mi padre y me agradezco cada día lograr mis cometidos.

Te pido que te vayas— se lo dije inconscientemente, sólo la vi por un momento a los ojos – ya nos hicimos mucho daño, no mereces que yo te siga rechazando, te has convertido en mi verdugo después de ser la mujer en quien tanto confié—no hubo respuesta por su parte, el llanto se presentó como uno más de los típicos elementos de esta relación y fue entonces cuando tomé la decisión más importante y obviamente la definitiva.

La fortuna emocional llegó a mí cuando me puse de pie y avance hacía la avenida, ahí tomé cualquier vehículo público, no me importaba hacía donde se dirigiera, yo quería escapar y no voltear, me sentí Lot, tratando de no mirar atrás para evitar convertirme en estatua de sal  y exactamente eso era, si yo volteaba correría el grandísimo riesgo de volver y darle un abrazo sintiéndome el peor de los cretinos.

Todo fue muy rápido, yo huí sabiendo que en cualquier momento ella correría para alcanzarme y darme un abrazo, antes de la cita me dijo que quería hablar conmigo porque tenía  algo importante que decirme, pero que ella ya no buscaría la manera de hacer que esto funcionará, sólo pretendía decirme unas cuantas cosas que al final se convirtieron de nuevo en llantos y suplicas.

Los años se van como el agua de un río, y eso me entristece de algunos aspectos, hay veces que pretendo ser un hombre nuevo y olvidar todo lo que paso, hacerle caso a esas cosas de que el pasado ya no está y simplemente vivimos lo que hemos construido nosotros mismos, ella ya no está aquí pidiéndome otra oportunidad, yo soy el que se la está pidiendo, aunque sé claramente que esa oportunidad es una falsa esperanza por volver a sentir lo mismo que hace algunos años.

En la vida existimos diferentes clases de personas, todos con aspectos físicos distintos pero  tendemos a sentir emociones iguales, eso es inevitable, aunque la situación sea otra, llegamos a ser parte de la desilusión, de la  injusticia, el desamor y me costó mucho trabajo entender que todos necesitamos un espacio, que no podemos compartir toda la vida, siempre debe existir algo de privacidad y eso es justo, porque nacimos libres.

No dependemos de nada, las cosas dependen de nosotros y los sujetos dependen de ellos mismos, no podemos crear una fórmula que ayuda a entender a los demás, y exactamente eso viví con ella, trate de cambiarla y hacerla  una mujer a mi parecer, algo que estaba totalmente mal, porque yo la conocí tal y como es hasta el día de hoy y así la acepte; fue justo en ese momento que me di cuenta que no podía hacer más, yo no estaba a gusto con esa relación y mi decisión fue tomada.

La última vez que estuve con ella realmente, hicimos el amor, así se le llama a una interacción sexual que tienes con una persona que supuestamente “amas” aunque me equivoque en conceptualizar ese término, yo lo veo de esa manera. Después de estar toda la tarde juntos me arme de valor y le dije las cosas tal y como yo las veía.

Te pido por favor que tomes esto con calma—, le dije—tu eres una mujer excelente y sé que el tiempo nos ayudará a superar nuestra ruptura, no puedo estar contigo y eso me lástima porque entiendo que no puedo seguir engañándote cuando yo ya no siento nada por ti—fue lo último que pude decirle después de explicarle el por qué de esta decisión, todo resultó inútil ya que me abrazo y me beso,  inevitablemente seguimos teniendo sexo.

No deje que otro día más transcurriera, le dije las cosas por medio de una carta y sabía muy bien que de inmediato me buscaría y así fue, me explicó su gran amor por mi y fue la primera vez que utilizó su frase “la llama del amor” esa fastidiosa composición de palabras que me hacían sentir como en una película melodramática clásica y que termine aborreciendo cada que la escuchaba.

Me suplicó que le diera otra oportunidad, que si lo que necesitaba es tiempo me lo daría ¿Por qué hasta ahorita me das tiempo? ¿Ya que viste la realidad, te atreves a ofertarme algo que necesitaba desde hace mucho? No pretendo echar culpas porque sé que los dos permitimos que la relación en vez acrecentarla y madurarla se hiciera como una hoja otoñal, que cuando la pisas se convierte en polvo y nunca volverá a la vida.

Después de todo ese proceso de separación, yo comencé a realizar otras actividades diferentes, cosas que hacía mucho tiempo había dejado abandonadas y que ahora me daba ilusión volver a incorporarlas a mi vida, siempre que encontramos algo nuevo y que nos satisface en todo, dejamos las verdaderas cosas que nunca nos abandonan a un lado y eso es extremadamente triste, más que cualquier ruptura de noviazgo.

Pero precisamente hoy, mientras me quejo de todo lo que sucedió y estoy en está soledad, me llamó. Apago el cigarrillo porque ya me está quemando los dedos índice y medio, después de la llamada inesperada fue cuando sentí un verdadero vacío recordando sus tristes y angustiantes palabras – ya no soporto está soledad, vuelve conmigo, me voy a matar y entonces sí estaré en tu conciencia y pensarás en mi todo el tiempo – cuando ella terminó de hablar yo me apresure a decirle – haz lo que quieras, desde hace tiempo tu me dejaste de importar, las cosas pueden resultar positivas para mi si lo haces y de una buena vez terminamos con todo esto, tanto de tu sufrimiento como de mi aburrimiento, no soporto ya ni siquiera  escuchar tu voz—.

“Me voy a matar” era lo más impactante que había escuchado en toda mi vida, un ser humano puede atreverse a seguir su corazón para quitarse la vida por un individuo que ya no te ofrece nada, ni amor, ni amistad, ni cariño. ¿Puedes dejar de tenerle cariño a alguien que amaste profundamente? Tal vez yo nunca sentí amor y simplemente quería una compañera en todos los aspectos y sí, la quise, pero no puedo involucrar en este momento esos sentimientos cuando aborrezco platicar con ella en todo momento, cariño le tengo, pero es mejor reservarlo porque si lo demuestras siempre las cosas se malinterpretan.

Regresa a mi mente otra vez esa frase “Me voy a matar”, pero ahora la acompaño con una bebida alcohólica, una bebida que me hace reabrir la conversación por teléfono y que ahora sí lo pienso, entiendo como una amenaza – Vete, ¡vete porque juro que te golpeare! – Le dije en mi segundo cumpleaños que compartí con ella – no me trates así, yo te quiero y necesito estar contigo – respondió desesperada – tú crees que puedo dedicarte siempre mi vida, estas equivocada yo necesito espacio, quiero hacer otras cosas – esta vez fui más insistente, ella me abrazo y la desesperación cubrió mis pensamientos y en ese momento mi mano actuó sin que yo pudiera controlarla, le di una bofetada.

La bofetada fue lo más suave que pudo sentir de todas las discusiones que vivimos, una semana antes de tomar la decisión de terminar con la relación, la pelea fue aún más grave, después de estar juntos todo un día yo quería salir con mis amigos de escuela, ella utilizaba cualquier método para tranquilizarme y que estuviera con ella para olvidar mi compromiso, al darme cuenta de la hora me moleste mucho porque tiempo antes yo le había preguntado la hora correcta y me había mentido.

Mientras discutíamos yo me levante del sofá donde estaba y comencé a golpearla, me provocaba desesperación, entre llanto y suplicas yo la tomé del cuello y comencé a asfixiarla, no media mi fuerza y cada vez ella perdía más respiración, no podía contra mí y en ese momento algo, sin poderlo describir, abrió mis ojos nublados de ira y me di cuenta que la estaba matando, la solté y tomé mis cosas para retirarme.

Después de vivir todo eso con ella no sé porque me lastima tanto que me hable para decirme que atentará contra su vida, yo he tenido que pasar muchas cosas durante tanto tiempo para darme cuenta que esa relación era una enfermedad y que desafortunadamente ella fue mi peor virus y a pesar de todo, logré colocarme las vacunas suficientes para estar aquí, de pie y más fuerte que nunca, para entender que la vida me ha ofrecido una familia, amigos, pero lo primordial me ha dado la libertad para sentir que yo puedo lograr todo sin depender de algo o alguien.

Tomó el teléfono, prendo otro cigarrillo y marco a su casa, me contesta su madre diciéndome que en un momento me comunica con ella, mi alma descanso al darme cuenta que aún no pasaba nada – no está, salió, ¿quieres dejarle algún recado? – me dijo aquella mujer con la voz tranquila, colgué sin decir nada y mi corazón comienza a palpitar rápidamente cuando escucho el timbre de mi apartamento.

Salgo de mi habitación y voy hacía la puerta,  abro sin miedo, me doy cuenta que ahí está otra vez ella, apuntándome con un arma y gritando – Déjame en paz, te odio te lo he dicho muchas veces, ¡ya no te amo! No quiero volver a saber de ti, me hiciste mucho daño, ¿por qué sigues diciendo que tú me abandonaste? Tú eres el que está obsesionado conmigo – escuche tratando de no entender lo que me decía y respondí algo que nunca pensé saldría de mi boca – tu me necesitas y no eres nada sin mí, todos saben que tú eres la enferma, yo he sufrido mucho a tu lado, pero ahora lo tenías que pagar tú—ella sonrío y disparó de inmediato.

-Yo ya no puedo perder más, mi reputación está manchada por ti, sé que siempre has buscado la manera de intervenir cuando hago cosas nuevas—dijo ella mientras apuntaba para soltar otro disparo, yo le contesto entre quejidos, me faltaba la respiración – jamás podrás hacer una vida lejos de mí, tú me perteneces y de eso me he encargado yo—. Ella disparó unas cinco veces diciendo – me robaste mi libertad, me volviste esclava de ti, siempre hice lo que tu quisiste—tomó el arma y la colocó en su cabeza, cerró los ojos  y disparó mientras emitía un grito de horror.

¿Por qué lo hice? No lo sé, necesitaba recrear una historia que me favoreciera, ahora estoy ahí y no precisamente solo, pero de qué me sirve su compañía si murió odiándome, es verdad, yo acabe con su vida, ahora que estoy aquí tirado en la sala de mi apartamento manchado de sangre y tal vez muerto, puedo decir que busque la forma de escaparme de mi verdadera obsesión, no la amaba, la quería hacer esclava de mí, yo le pedí que se fuera pero me dolía todo el tiempo, después ella me lo pidió a mí, cuando se dio cuenta que las cosas no resultarían nada satisfactorias y que la relación era enfermiza, al final aunque ella me pidiera que me alejara no dejo de dolerle mi presencia, por eso está muerta y hasta el último momento pensó en mi por eso hoy más que nunca me siento feliz.

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